Inicio » Noticias » Formación en vena

Recordarán igual que yo cuando hace ya bastantes años entrevistábamos a algún personaje histórico del sector y le preguntábamos acerca de su formación. Salvo en casos que venían a confirmar la regla, lo normal es que la respuesta fuera algo así: “Con catorce años empecé a trabajar en una agencia para hacer los recados, y a partir de ahí hasta hoy… más de cincuenta años en los muelles, esa ha sido mi formación”.

Es la tradicional escuela de la vida, esa que tantos y tantos buenos profesionales nos ha dejado, pero que también generó unos cuantos talentos desaprovechados e incluso monstruos convertidos en imágenes irreales de sí mismos azotados por la vida.

No es que entonces se descartara la opción de la formación, es que en la mayor parte de los casos no había otra opción. En cuanto se tenía una mínima edad para aportar ingresos en casa, un petate y a la marcha. Si la vida te había sonreído y habías nacido en el lado afortunado de la vida, tu condición privilegiada se podía multiplicar exponencialmente con unos pocos años de estudio.

Obviamente, esa formación no garantizaba (hoy tampoco) que las personas se convirtieran en grandísimas profesionales de lo suyo, pero es una evidencia que las posibilidades se ampliaban mucho.

Convendrán conmigo que muchos de esos profesionales curtidos a sí mismos enumeraban entre sus aspiraciones vitales la necesidad imperiosa de dar estudios a sus hijos. Efectivamente, por más orgullosos que podamos sentirnos de nuestros humildes orígenes y las enseñanzas que la vida nos va regalando a base de golpes, nunca dejamos de ser conscientes de que también hay otra forma de crecer intelectual y profesionalmente, y eso es lo que deseamos para los que queremos.

En el ámbito de la formación es importante conseguir una importante conexión con la realidad a través de una integración efectiva en el mundo laboral

La experiencia y el paso de los años nos dicen que en el ámbito formativo es imprescindible sentar una buena base teórica, pero que no es menos importante conseguir una importante conexión con la realidad a través de una integración efectiva en el mundo laboral.

Efectivamente, en cuestión de años se saltó del “casi nada” al “casi todo” y pasamos a encontrarnos con candidatos con una formación exquisita y abundante (en algunos casos hasta sobredimensionada), pero con una nula preparación para la vida laboral real. Jóvenes, que en una edad ya casi adulta, tenían que iniciar el proceso de integrarse en un mercado hostil y exigente para el que ni siquiera estaban prevenidos.

Hay que ser muy tajante en este sentido. La formación no debe ser una opción; la educación es un derecho humano y, como tal, debemos preocuparnos por garantizar que llega a todas y cada una de las personas. Y cuanto más mejor; la formación nunca sobra.

Es por este motivo por el que hay que trabajar y prestar todo el apoyo necesario en los núcleos familiares para que una situación de precariedad económica no implique la imposibilidad de conseguir una educación. Esa es la clave.

A partir de ahí, creo que todos coincidiremos en la necesidad de articular una formación que sea capaz de combinar todo el currículo de base con una aproximación real al mundo laboral. Todavía tenemos margen de mejora. Sin duda.

Hoy en Diario del Puerto es el día de la Formación. Además de una publicación monográfica dedicada que habrán recibido en sus despachos, también hoy ponemos en marcha el portal tuformacionlogistica.com, una nueva propuesta editorial digital que les animo a descubrir. Para rematarlo todo, desde las 9 de la mañana, Blanca Sorigué, directora general del Consorci de la Zona Franca de Barcelona y Antonio Torregrosa, director general de la Fundación Valenciaport, van a hablar en un nuevo Desayuno Informativo de Diario del Puerto de la formación, el empleo y el papel de la logística en el futuro de los jóvenes. Si están a tiempo, no se lo pierdan.